Considerado uno de los maestros de la cocina francesa, Haeberlin fue el tercer representante de una familia de cocineros cuya tradición se remonta 130 años. Su restaurante, situado en un entorno ajardinado, era visitado por altas personalidades del mundo de la cultura y la política internacional y sus platos, como la Trufa Souvarov, la Mousseline de Rana, el Brioche de Foi Gras o el Melocotón Haeberlin, inspiraron a otros grandes de los fogones, como el propio Bocuse.
Haeberlin logró su primera estrella Michelin en 1952 y, cinco años más tarde, la prestigiosa guía le otorgaba la segunda. En 1967 se hizo con la máxima distinción y, desde entonces, la ha mantenido año tras año, aunque en los últimos es su hijo Marc quien dirige la cocina del restaurante.ue le supera por poco.

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